«Cada niño es un artitista. El problema está en cómo continuar siéndolo al crecer.»

Pablo Picasso

¿Alguna vez llegaste a fantasear de niño? ¿Llegaste a imaginar que los muñecos te hablaban o que cobraban vida cada vez que te dormías? ¿Tuviste un amigo imaginario?

Pues yo sí…

Desde niña fui muy imaginativa

Tuve una amiga imaginaria llama Dendi… No recuerdo de dónde saqué el nombre. Pero ella era una niña de mi estatura, y de tez morena. Era mi mejor amiga y hablaba todo el tiempo con ella. También jugué con las muñecas, yo era su maestra. Las sentaba a todas en una línea y les enseñaba a leer … nunca sobre matemáticas. No era mi clase favorita.

También recuerdo que tenía figuras de los Pitufos, y al famoso Gargamel. Estaban colocados en la parte de arriba de mi librero. Todas las noches me trepaba en una silla y volteaba la figura de Gargamel para poder dormir. Él me daba miedo, tenía la impresión que en las noches me miraba. Pero todas las mañanas mi mamá volvía a poner a Gargamel mirando hacia mi cama.

Al pasar los años, y mientras fui creciendo dejé guardada mi parte imaginativa. Muy de vez en cuando salía cuando escuchaba algún chiste pero rápido le ordenaba escondonderse. Ya era una adulta. No podía darme “el lujo” de fantasear como niña.

Te hago estas historias porque todos los niños en mayor o menor medida gozan de mucha imaginación. Así que estoy segura, que tú también la tenías. Lamentablemente, según vamos creciendo vamos dejando a un lado esa parte creativa e imaginativa. Pero ella nunca muere. Sé que la tuya está guardadita en algún rinconcito de tu mente. Está esperando que toques a su puerta y la dejes libre.

Precisamente para poder escribir tu libro aunque sea de no ficción es necesario entrar en contacto con tu niño interior y dejar correr tu imaginación.

Atrévete a soñar y visualizar el mensaje que quieres transmitir. Clic para tuitear

Ahora bien, es posible que al estar fuera de práctica no sepas cómo hacerlo y te encuentres con uno de estos dos obstáculos.

  1. Quieres escribir pero todavía no sabés sobre qué. Estás en blanco.
  2. Tienes demasiadas ideas y no sabes cuál escoger para poder desarrollarla

En este artículo te quiero guiar para que encuentres esa idea y ese tema para tu libro. A continuación haremos unos ejercicios para ayudarte:

Quieres escribir pero no sabes sobre qué tema hacerlo.

Sin ideas para escribir

Pudiera ser que tengas el deseo de escribir un libro pero no sepas sobre qué. Este ejercicio te ayudará a identificar ese tema.

Házte éstas preguntas:

  1. Usualmente cuando las personas se acercan a ti para pedir consejos, ¿cuál es el tema que más te preguntan?
  2. ¿Qué tema te apasiona?
  3. ¿De qué tema lees mucho o ves documentales?
  4. ¿Sobre qué tema enseñas o te gustaría enseñar?
  5. ¿En qué te desempeñas o para qué te pagan en tu trabajo?
  6. ¿Has pasado por una situación difícil y lograste superarla? ¿Te gustaría compartirla con otros?
Tienes demasiados temas en tu mente y no sabes cuál escoger.

Demasiadas ideas para escribir

Ahora bien, también podría darse el caso que tengas demasiados temas en tu mente y no sepas cuál elegir para este libro en particular. Es muy posible que este ejercicio te ayude a identificarlo.

Hazte las siguientes preguntas:

  1. De todos los temas, ¿Cuál puedes escribir más rápido? Esto puede ser porque tengas mucha información o porque es una experiencia de vida.
  2. ¿Cuál de esos temas te apasiona más? Es muy posible que ese tema con toda seguridad la podrás terminar de escribir sin aburrirte o desanimarte.
  3. ¿Cuál de esos temas te va a ser más feliz al terminarla?

Ahora que posiblemente sabes de qué tema escribir, ¿qué te impide empezar?

«Obtienes ideas cuando sueñas despierto, cuando estás aburrido. Te pueden llegar ideas todo el tiempo. La única diferencia entre los escritores y otras personas es que nosotros nos damos cuenta cuando llegan esas ideas.»

Neil Gaiman
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